El sector empresarial privado expresó su rechazo al incremento del precio del diésel destinado a los altos consumidores y cuestionó la forma en que fue aplicada la medida.
Los representantes del empresariado consideran que el ajuste debió implementarse de manera gradual, con el objetivo de evitar un impacto inmediato en los costos de producción, transporte y otras actividades económicas que dependen de este combustible.
Asimismo, advirtieron que el incremento podría generar efectos en la estructura de costos de las empresas y terminar repercutiendo en los precios de bienes y servicios para la población.
El sector privado pidió al Gobierno nacional evaluar mecanismos que permitan reducir el impacto de la medida y establecer condiciones que garanticen la continuidad de las actividades productivas sin afectar la competitividad de las empresas.
















