El sector del transporte se declaró en estado de emergencia ante los presuntos daños registrados en sus vehículos, los cuales atribuyen a la mala calidad del combustible en circulación.
Dirigentes del sector denunciaron que varios motorizados han presentado fallas mecánicas recurrentes, lo que ha generado preocupación entre los transportistas debido al incremento en los costos de mantenimiento y la afectación a sus fuentes de trabajo.
Ante esta situación, representantes del transporte informaron que se encuentran evaluando la posibilidad de asumir un paro indefinido como medida de presión, exigiendo a las autoridades competentes una investigación inmediata y soluciones concretas al problema.
Asimismo, demandaron controles más rigurosos en la distribución de combustibles, así como garantías sobre la calidad del producto que se comercializa en el mercado.
El anuncio ha generado inquietud entre la población, ya que una eventual paralización del transporte podría afectar la movilidad urbana, el abastecimiento de productos y el desarrollo normal de las actividades económicas.
















