Especialistas en el área de hidrocarburos señalan que el color de la gasolina no es un factor determinante para evaluar su calidad, pese a la percepción común de que tonalidades más claras o intensas podrían reflejar un mejor rendimiento.
De acuerdo con expertos, el color del combustible puede variar por diversos factores, como el tipo de aditivos utilizados, el proceso de refinación o incluso el almacenamiento. Estas variaciones no necesariamente influyen en el desempeño del carburante ni en su nivel de pureza.
En ese sentido, recalcan que los verdaderos indicadores de calidad están relacionados con parámetros técnicos como el índice de octanaje, la volatilidad y el cumplimiento de normas establecidas por las autoridades regulatorias. Estos aspectos son los que garantizan un funcionamiento eficiente del motor y una combustión adecuada.
Asimismo, se advirtió que confiar únicamente en la apariencia del combustible puede llevar a conclusiones erróneas. Por ello, recomiendan a los consumidores abastecerse en estaciones de servicio autorizadas, donde se cumplan los controles de calidad correspondientes.
















