El precio del pollo ha registrado una disminución en los mercados, mientras que el costo del huevo continúa en alza, generando un impacto mixto en el bolsillo de las familias.
Comerciantes explican que la baja en el pollo se debe a un mayor abastecimiento y a la necesidad de los productores de mantener la rotación del producto, lo que ha llevado a ajustar los precios para incentivar la venta. En algunos centros de abasto, incluso se reportan ofertas para evitar pérdidas.
En contraste, el huevo ha experimentado un incremento sostenido. Productores y vendedores atribuyen esta subida al encarecimiento de insumos como el alimento balanceado, el transporte y otros costos de producción, además de una oferta más limitada en comparación con la demanda.
“El pollo está un poco más accesible, pero el huevo sube cada semana. Igual afecta, porque ambos son básicos en la alimentación”, señaló una compradora en un mercado local.
El comportamiento dispar de estos productos obliga a las familias a reorganizar su gasto en alimentos, priorizando opciones más económicas o reduciendo el consumo en algunos casos.
Analistas advierten que estas variaciones responden a dinámicas de mercado, pero también a factores estructurales como el costo de producción y la cadena de distribución. En ese contexto, recomiendan a las autoridades realizar un monitoreo constante para evitar especulación y garantizar el abastecimiento.
















