Representantes del sector carnicero informaron que el precio de la carne continúa oscilando entre 68 y 72 bolivianos el kilo en los mercados, situación que sigue generando preocupación tanto en comerciantes como en consumidores.
Según indicaron, el incremento en los costos afecta directamente las ventas y el poder adquisitivo de las familias, debido a que muchos compradores reducen la cantidad de producto que adquieren ante los altos precios.
Ante este panorama, el sector pidió al Gobierno nacional asumir medidas de regulación sobre las exportaciones de carne, argumentando que primero debe garantizarse el abastecimiento interno y un precio accesible para la población boliviana.
“Necesitamos equilibrio entre exportación y mercado interno para evitar que los precios sigan subiendo”, señalaron representantes del rubro, quienes además advirtieron que la situación podría agravarse si no se toman acciones oportunas.
Los comerciantes también manifestaron que los costos elevados repercuten en toda la cadena productiva y comercial, afectando a vendedores minoristas, restaurantes y consumidores finales.
Mientras tanto, la población continúa expresando preocupación por el encarecimiento de productos de la canasta familiar, en medio de pedidos de mayores controles y políticas que estabilicen los precios en los mercados.
















