Con la llegada de las bajas temperaturas al departamento de Tarija, vuelve también una amenaza que cada año golpea con fuerza a miles de familias: el incremento de las infecciones respiratorias agudas, especialmente entre niños y adultos mayores, los sectores más vulnerables frente al frío, los cambios bruscos de temperatura y la circulación de virus estacionales. Lo preocupante es que, pese a tratarse de una situación recurrente y previsible, muchas veces la respuesta institucional continúa siendo tardía, limitada y reactiva.
Las autoridades de salud no pueden esperar a que los hospitales colapsen o a que los centros médicos se saturen para recién activar planes de contingencia. La prevención debe comenzar antes de que el invierno alcance sus niveles más críticos. Esa debería ser la principal lección aprendida luego de años en los que las enfermedades respiratorias terminan afectando la normalidad de escuelas, familias y servicios de salud.
La primera acción indispensable pasa por fortalecer las campañas de vacunación, especialmente contra la influenza y otras enfermedades respiratorias prevenibles. La inmunización de menores de edad, adultos mayores, personas con enfermedades de base y personal sanitario debe ser una prioridad absoluta, con brigadas móviles, horarios extendidos y campañas masivas de concientización que lleguen tanto a las zonas urbanas como rurales del departamento.
















