El sector del transporte pesado manifestó su preocupación por el impacto que está generando el incremento en el precio del combustible y aseguró que gran parte de sus operaciones se encuentran paralizadas o reducidas, debido al elevado costo que representa mantener los vehículos en circulación.
Los representantes del sector señalaron que actualmente estarían trabajando aproximadamente al 30% de su capacidad, mientras que el resto de las unidades permanece con actividad limitada debido a los mayores costos de operación. Explicaron que el precio del combustible tiene una incidencia directa en los gastos de cada viaje, situación que afecta la rentabilidad de los transportistas.
A esta problemática se suma la preocupación expresada por los transportistas respecto a la calidad del diésel que se comercializa en el país. Según señalaron, existirían cuestionamientos relacionados con el rendimiento del combustible y posibles problemas que estarían afectando el funcionamiento y mantenimiento de los motorizados.
Los dirigentes del transporte pesado advirtieron que el incremento de los costos no solamente afecta a los propietarios de los camiones, sino que también repercute en toda la cadena de transporte y distribución de productos, debido a que cualquier variación en el costo de traslado puede terminar generando mayores precios para diferentes sectores de la economía.
Asimismo, señalaron que mantener las unidades trabajando con los actuales costos resulta cada vez más complicado, especialmente para quienes realizan viajes de larga distancia y deben asumir gastos adicionales por combustible, mantenimiento, repuestos, alimentación y otros conceptos vinculados a la actividad.







