Los comercializadores de carne atraviesan un escenario preocupante debido a una marcada disminución en sus niveles de venta, situación que impacta directamente en la economía del sector y en la cadena de abastecimiento.
De acuerdo con representantes del rubro, la caída en la demanda se ha intensificado en las últimas semanas, atribuida principalmente al incremento de precios, la reducción del poder adquisitivo de las familias y cambios en los hábitos de consumo. Muchos hogares han optado por reducir la compra de carne o sustituirla por productos más económicos, lo que ha generado una baja significativa en el movimiento comercial.
Los vendedores señalaron que esta situación no solo afecta a los puntos de venta minorista, sino también a productores, intermediarios y transportistas, generando un efecto en toda la cadena productiva. Asimismo, advirtieron que, de mantenerse esta tendencia, podrían registrarse pérdidas económicas importantes e incluso el cierre de algunos negocios.
Ante este panorama, el sector pide a las autoridades evaluar medidas que permitan estabilizar los precios y reactivar el consumo, además de impulsar políticas que apoyen a los pequeños y medianos comerciantes.
Mientras tanto, los comercializadores continúan trabajando con incertidumbre, a la espera de una mejora en las condiciones económicas que permita recuperar el nivel de ventas y garantizar la sostenibilidad de sus actividades.
















